miércoles, 7 de julio de 2010

Caerse cuesta arriba

Esta semana pasada, entre otras cosas casi me abro la cabeza. Lo mejor de todo es que fue subiendo las escaleras que no bajandolas. Para más inri, no sólo se me llenaron las piernas de moratones sino que al darme el golpe toque no sé que ganglio o algo que suena similar en alemán ( yo es que a los médicos sino los entiendo en español, que carajo voy a hacerlo en alemán), y la consecuencia fue que esa cosa no sé que echaba ( algo me dijo la médica que echaba o producía o yo qué se coño)...
Bueno, en fin, el núcleo de la cuestión es que se me puso el pie izquierdo gordo, gordo, del tipo pie de elefante. Para que se me bajase el inchazón me tuve que echar una crema y ponerlo en alto.

Por cierto me caía en las escaleras del metro por querer llegar pronto a clase, así que a partir de hoy va a correr rita...

2 comentarios:

  1. ¡No merece la pena que arriesgues tu vida por ir a clase!

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  2. Pero es que me mandan firmar, si llego muy tarde no me dejan

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