He vuelto de la biblioteca antes de tiempo para ir al gimnasio. Pero si sumamos el virus que me dejó de regalo un amigo español teleco en su visita la semana pasada al frío que hace fuera, he decidido no ir.
Siempre cometo el mismo fallo, no dejar preparada la bolsa para el gimnasio. Si la dejase preparada sería llegar a casa y rápidamente volver a salir en dirección al gimnasio. Pero una vez entro en casa, siento el calorcito, mis extremidades, mi nariz, etc y ya no hay quién vuelva a salir fuera. Da igual cuán grande sea mi fuerza de voluntad.
Así que mañana a primera hora intentaré volver a ir. Eso sí, no prometo nada si hay mucha nieve.
Siempre cometo el mismo fallo, no dejar preparada la bolsa para el gimnasio. Si la dejase preparada sería llegar a casa y rápidamente volver a salir en dirección al gimnasio. Pero una vez entro en casa, siento el calorcito, mis extremidades, mi nariz, etc y ya no hay quién vuelva a salir fuera. Da igual cuán grande sea mi fuerza de voluntad.
Así que mañana a primera hora intentaré volver a ir. Eso sí, no prometo nada si hay mucha nieve.
Aquí hace mucho frío si te sirve de consuelo... bueno, va, no como allí, eso seguro! pero vi la portada de un periódico gratuito que titulaba: la península sibérica. Ahí es nada...
ResponderEliminarTu post me ha dado ganas de ir a refugiarme en debajo del braserito de la mesa redonda... pero me he dado cuenta que no, que no puedo hacer eso porque no tengo un brasero! Que fría e impersonal es la vida de ahora...vuelta del brasero ya!!! :)
Ay, yo que intentaba entrar en tu blog y no me dejaba hoy por casualidad le di y mira... aunque esto es de hace mil =D
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